Pero ¿hay un estilo de vida PALEO?

Estamos de acuerdo en que todo esto empezó con una dieta y para muchos es suficiente. ¡Perfecto! Otros han añadido una cierta perspectiva PALEO también a sus entrenamientos. ¡Genial! Y hay personas que, después de descubrir las bondades de escuchar a sus genes en la mesa y en el entreno, han ampliado sus miras. Al final, tal vez, simplemente se trata de mantener cierto respeto por la naturaleza.

A pesar de la caricatura que puedan deslizar algunos chistes paleófobos, no, no vamos a hacer proselitismo de “esa” vida paleolítica; no vamos a exigirte que te mudes a una cueva ni que vistas con pieles (¿o sí?). Hablaremos, más bien, de cómo vivir de un modo más sostenible para tu cuerpo, para tu cerebro y para tu entorno.

Al fin y al cabo, si los !Kung pueden vivir con tres horas de trabajo al día, ¿cómo no vamos a hablar de economía?

O si los navajos no tenían un segundo hijo hasta que el primero rondaba los seis añitos, ¿por qué no debatir sobre crianza?

En definitiva, buscaremos enfoques más naturales sobre los cuidados, el ocio, las relaciones, el consumo, los conflictos, la familia, el trabajo… Así que, vaya, al final puede que hablando de arquitectura o urbanismo reflexionemos sobre los pros y contras de vivir en una cueva.

Foto: Familia inuit de Noatak, Alaska (1929), de Edward S. Curtis. (Dominio público)

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