Un paseo a través del fitness ancestral

Este es el primer artículo de una serie de colaboraciones de Jota Carracedo en RevistaPaleo.com. Desde aquí la damos las gracias y la bienvenida.

Artículo de Jota Carracedo, @9factores.

Desde siempre me ha apasionado el deporte, como uno de los elementos que son capaces de vincularnos a esa parte de nuestra vida en la que salud, armonía natural y capacidad de desarrollo (tanto personal como físico) van de la mano. Pero reconozco que hubo un tiempo, (o dos o tres) en los que centré mis entrenamientos sin afianzar esa base piramidal donde los resultados no fueron tan buenos como esperaba.

El acercamiento lento pero seguro a la nutrición evolutiva y al impacto que esta tuvo en mi familia no podía ir de ninguna manera sola o aislada, sino que fue la investigación a través formas de acondicionamiento y entrenamiento, el seguimiento de algunos de mis amigos y mi propia experiencia la que sin lugar a dudas me motivó para dedicarme a vivir bajo esta forma de vida y a fin de cuentas invitarme a crear el blog y escribiros este nuevo post.

Puedes llamarlo paleotraining, entrenamiento funcional, movnat, crossfit, animal flow … pueden darte igual las siglas, los acrónimos, lo importante en esto, es que no se rompa ninguno de los vértices que unen esa pirámide de la que hablamos.

Es cierto que unos más que otros operan en capas diferentes de esos tres vértices y debes ser consciente de la libertad que pueden dar unos, del impacto y transformación emocional de otros incluso de que no existe regla alguna que te prohíba no realizar alternativamente entrenamientos combinados de unos y otros.

Voy a tratar en una serie de artículos explicaros las diferencias los puntos fuertes y la variabilidad de la mayoría de los sistemas de entrenamiento desde la práctica personal o desde las experiencias de deportistas que los practican. Bienvenidos al maravilloso mundo del entrenamiento evolutivo. ¿Nos acompañas?


Una primera aproximación al mundo del entrenamiento evolutivo.

Historia del entreno evolutivo

No quiero dedicar atención excesiva a ofrecer una introducción o un pequeño corte histórico del desarrollo del mundo del fitness desde sus inicios como acondicionamiento físico no planificado y presente en las culturas de cazadores recolectores hasta la actualidad donde las mismas fuerzas especiales del ejército desarrollan sus propios métodos de entrenamiento. Pero es necesario hacer una mención (honorífica si queréis) a uno de los mayores investigadores en lo que al ejercicio físico se refiere y por el impacto que él ha tenido tanto en el crecimiento y el auge del espectro funcional como en mi propia concepción del deporte, George Hébert.

A través de sus investigaciones y el contacto con indígenas africanos en el tiempo en que realizaba sus viajes alrededor del mundo se decidió a dar forma a sus experiencias y sus investigaciones relacionadas con el estado y forma física del ser humano, plasmando sus ideas en varios libros y en una de sus obras principales —una hoja de ruta del deporte—: el “Método Natural”, en el que la idea de “Ser fuertes para ser útiles” muestra el denominador común de sus enseñanzas.

¿Quiere decir esto que no han existido investigadores en lo que se refiere al fitness hasta la llegada de Hébert? No es así: la ciencia del fitness está llena de grandes personajes, como el mismo Galeno en la antigüedad, Francisco Amorós en el transcurso del siglo XVII, y de hitos históricos, desde la Palestra al Agogé espartano, desde la pedagogía militar de la época de las luces hasta el siglo XXI con la tecnificación del Fitness.

Lo importante aquí, para que lo podáis entender, es la importancia del cuerpo científico e histórico que nos han ido dejando investigadores, deportistas, guerreros o médicos, es decir, que la base de nuestra filosofía deportiva nunca ha dejado de avanzar en el tiempo, pero lo que es más importante, jamás se ha desvinculado de su parte ancestral, en la que la supervivencia a través del acondicionamiento físico basado en el movimiento terminaba dando como resultado bienestar y ese resultado de bienestar tenía una meta, que aunque en esta época no recibe importancia, supuso un TODO para el hombre: la SUPERVIVIENCIA.

Fitness Evolutivo, Paleo Fitness, Evolutionary Fitness, la irrupción de la filosofía paleo más allá de la nutrición.

Si hay algo por lo que podemos estar agradecidos en lo que se refiere al crecimiento (a veces para mal) de esta forma de vida, es que las bases científicas de la vida paleo fueron, están siendo y serán descritas, investigadas y publicadas por una gran cantidad de profesionales de la salud (cuerpo y mente). No hace falta que hablemos de Loren Cordain, de Robb Wolf, de Maelán Fontes, de Airam Fernández o de Carlos Pérez o de Staffan Lindeberg, de Chris Kresser o, para los más alternativos, del propio Mark Sisson (perdón por los que no he podido meter, sois cientos y miles ☺).
La gran cantidad de presencia médica —si la queremos definir así— ha encontrado sus mejores aliados en innumerables investigadores deportivos agrandando la extensión de la nutrición evolutiva hacia esa forma de vida y esa filosofía que comentaba más arriba. Forma de vida, no Dieta. No estilo deportivo.

Salud, armonía natural, desarrollo personal

Una modalidad deportiva que requiere una semana de descanso para no sobreentrenar, o un mes de recuperación ante una lesión choca frontalmente con la idea de mantener vínculos reales (necesarios) entre la genética que llevamos impresa desde hace más de un millón de años —la cual recordemos que se ha mantenido casi inalterable en lo que se refiere a la actividad física— y la respuesta saludable de esa expresión genética.

Somos animales. Estamos tratando y hemos tratado de romper ese vínculo natural que nos une a un entorno definido y todas las veces que lo hemos intentado el resultado ha sido el mismo, una bofetada evolutiva que nos deja en nuestro sitio, una y otra vez. Nuestros grandes rascacielos no tienen nada que envidiar a las increíbles llanuras, a los densos bosques o a las frondosas selvas en las que hemos vivido millones de años. Tenemos más comportamientos instintivos que nos asemejan a ciertos mamíferos que los que creemos que nos separan.

La única gran diferencia que nos ha permitido avanzar ha sido la complejidad cerebral que hemos desarrollado. Pero ese avance ha terminado cambiando de significado y “avance” se ha transformado en “dominio”. Y lo curioso de todo esto es que ese “avance” ha terminado por dominarnos.

Hemos acabado siendo nuestros propios carceleros utilizando las jaulas de algunas de nuestras tecnologías para transformarnos en los “zoo humans” que el mismo Erwan LeCorre critica.

Es necesario retomar los lazos con nuestros entornos naturales no como una respuesta ecológica, no como una de las funciones primarias de nuestra vida. Esto queda por encima de todo aquello, porque en la realidad, cada una de esas funciones primarias tenía asociado un lugar específico y ese era el entorno natural del que hablamos. Hemos evolucionado, sí, pero debemos re-evolucionar; hemos sido capaces de construir ciudades, sí, pero se requiere como algo imprescindible el seguir teniendo vinculaciones con la naturaleza.

Las investigaciones recientes del doctor Mark Nieuwenhuijsen (publicadas en el BMJ este mes de abril de 2014) muestran una enorme evidencia en la unión entre la exposición al entorno natural y la respuesta ante la salud humana y el bienestar , a las que hay que integrar los efectos regulatorios del sistema inmune que se dan cuando tomamos un contacto real con la biodiversidad del entorno natural (estudio). Son tantos los estudios que no tendríamos espacio en un artículo.

Pasemos a hablar del último de los lados de este triángulo.

La sensación de gratificación, la respuesta compensatoria ante cada uno de estos dos factores tanto aislados como en compañía no es otro que un positivo desarrollo físico y personal. No hace falta hablar de la estrecha relación entre endorfinas y ejercicio físico, hablamos de un desarrollo mucho más amplio, que implica tanto la activación de tejidos físicos y su mantenimiento y crecimiento, así como las respuestas asociadas al bienestar psicológico.

La superación de objetivos, el planteamiento de nuevos retos, la positividad del esfuerzo y el resultado de todos y cada uno de ellos en tu desarrollo físico emocional es capaz de modular ese circuito de la recompensa que erróneamente hemos dirigido únicamente a la relación entre alimentación o drogas y cerebro.

La importancia de esa ruptura con tu zona de confort (que es una de las que nos hace tan extremadamente humanos y tan poco animales) es una aplicación más del desarrollo.

Romper con esa zona en la que tu falsa sensación de control y seguridad aumenta las posibilidades de agrandar los límites en los que entrenas, los límites en los que vives y sin duda, quizá algo que no has llegado a pensar y que aunque desacostumbrado, puedes volver a retomar, como es el control de los imprevistos, en el que nuestros ancestros eran tan efectivos. El desarrollo físico y mental es un camino hacia el riesgo controlado a través de tu propia voluntad.

En próximos artículos quiero, como dije al comienzo del artículo, plasmar las sensaciones de los entrenamientos de fitness evolutivo que haya realizado o cómo será el caso, compartiré charlas ideas y recursos a través de los exponentes de las diferentes modalidades deportivas sobre las que trabajaremos.

FOTO: Human Flag de Sven Kohl. Licencia CC BY-SA 3.0

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Y tú, ¿qué opinas? Deja un comentario y charlemos sobre esto...