¿Carne de alce, conejo y pescado para bebés de 2 meses? La dieta ancestral de los indios ‘cree’ contra las caries infantiles

La caries infantil temprana es una verdadera pandemia entre los niños y niñas aborígenes canadienses. Diferentes estudios llevan décadas constatando el aumento de casos de caries en poblaciones sioux, apaches o cree de toda norteamérica: alrededor del 70 por ciento de los peques aborígenes canadienses ha sufrido alguna caries antes de los 3 años (!) y hasta el 87 por ciento las habrá padecido antes de cumplir solo cinco añitos¡el 87 por ciento! Para hacernos una idea, en España tienen caries en los dientes de leche el 36,7 por ciento de los menores de 5-6 años — y entre los otros niños canadienses, vecinos de los cree, pero que viven en áreas urbanas, las caries castigan a entre el 4,6 y el 11 por ciento. Todas estas cifras, incluso las de las avanzadas áreas urbanas de Canadá son escandalosas si se comparan con el escaso 1 por ciento de inuits de todas las edades que podían tener caries a principios del siglo XX.

DATO CURIOSO: En 1925, Rufus Wood Leigh, capitán del cuerpo de dentistas del Ejército estadounidense, revisó 324 cráneos de  esquimales bien conservados en el Instituto Smithsoniano. Solo cuatro tenían caries. Puedes revisar aquel precioso estudio aquí.

En busca de una metodología más eficaz para intervenir en la salud de estas comunidades, un grupo de antropólogos y profesionales de la salud de las universidades de Winnipeg y Toronto y de administraciones sanitarias de Manitoba (Canadá), prepararon una intervención para buscar alternativas que pudieran tener en cuenta el bagaje cultural de la nación cree, una de las más numerosas entre los grupos aborígenes canadienses. Los investigadores entrevistaron a una veintena de abuelas y organizaron varios grupos de discusión con mujeres de varias edades y acaban de publicar los resultados en la revista Rural and Remote Health. Estas son las recomendaciones de las abuelas cree para devolver a los niños la salud dental que tenían hace décadas y que han perdido con el estilo de vida contemporáneo…

Las abuelas cree explicaron que durante su infancia y su propia maternidad, los adultos facilitaban alimentos del campo a bebés en edades muy tempranas. El pescado, la carne de alce o el conejo podían formar parte de la dieta de los bebés cree desde el primer o segundo mes de vida. En pocas palabras: ¿un poco de nutrición evolutiva, dieta paleo, alimentación ancestral? Las abuelas destacaron que antes no tenían acceso a tiendas de comida procesada y que comían principalmente lo que cazaban y recolectaban en la naturaleza y los bebés empezaban a probar esos alimentos desde las primeras semanas de vida. Muchas madres encontraban que el mensaje de las autoridades actuales, que recomiendan la lactancia exclusiva hasta los seis meses de edad, chocaba con esta práctica ancestral, pero solo algunas se animaban a desobedecer a las enfermeras:

“Empezamos a alimentarlos con la comida que íbamos a comer. La mastícabamos y se la dábamos. No había purés, lo hacíamos nosotros con nuestra boca y luego lo poníamos en la boca del bebé”.

¿En qué medida aquella introducción temprana a la mesa de los adultos podría reducir las caries? Al fin y al cabo, la lactancia materna exclusiva es cualquier cosa menos perjudical… Salvo, precisamente, en lactancias prolongadas y nocturnas, en las que podría haber relación con mayores tasas de caries tempranas. Este factor también ha servido para detectar mayor prevalencia de caries tempranas en grupos étnicos con hábitos de sueño infantil asociadas al sabor dulce, como dejar que los bebés se duerman con leche o zumos.

Las mujeres cree pueden tener una explicación: los niños aprendían muy muy pronto a apreciar los sabores que iban a ser saludables para sus bocas en el futuro próximo —poco dulce y poco carbohidrato fermentable— y eran capaces de alimentarse antes con comida menos cariogénica:

“Entre tomas, les daba agua. Solía darles comida silvestre con una cuchara. Les daba ‘agua de pescado’ (caldo). Tenían cuatro meses cuando empecé a darles comida silvestre”,

decía una de las participantes. Otra explicaba:

“Les daba pescado, conejo, patatas. Les gustaba. Les gustaba la sopa y el caldo”.

Según los investigadores, estas prácticas de introducir carnes masticadas y caldos de pescado desde muy pronto también podrían servir para suplementar a los niños con hierro y vitamina D, algo muy recomendable cuando vives más al norte del paralelo 55º. Precisamente otros estudios encontraron relación entre una baja ingesta de vitamina D y más frecuencia de caries entre niños inuit de Canadá.

Los investigadores aseguran que el impacto de las caries entre niños nativos de Canadá tiene causas variadas y complejas, pero concluyen que, entre otras medidas, el conocimiento ancestral de esta tribu en materia nutricional debería ser valorado para su posible inclusión en las intervenciones públicas en materia de salud dental entre poblaciones nativas.

Foto: Moose, de Erik Starck. Algunos derechos reservados.

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Y tú, ¿qué opinas? Deja un comentario y charlemos sobre esto...