Primera evidencia del rol evolutivo de la homosexualidad

La homosexualidad tendría una explicación evolutiva como promotor de la cohesión social.

Un estudio pionero podría haber encontrado la primera evidencia experimental sobre el significado evolutivo de la conducta homosexual y parece reforzar la hipótesis de la afiliación social, es decir: la homosexualidad habría servido para reforzar el vínculo social y las alianzas entre personas del mismo sexo a lo largo de la evolución humana.

Los resultados del estudio de la doctora  Diana Fleischman y su equipo han mostrado  una fuerte relación entre personas con más propensión a establecer vínculos sociales y predisposición para aceptar actitudes homoeróticas.

Según este estudio —Testing the Affiliation Hypothesis of Homoerotic Motivation in Humans: The Effects of Progesterone and Priming—,

“la frecuencia del comportamiento homoerótico entre individuos que no se identifican como exclusivamente homosexuales sugiere que esta conducta tendría un valor adaptativo potencial”.

Los autores recuerdan que tanto entre machos como entre hembras primates no humanos, la afiliación social —affiliation, definida como la motivación para hacer y mantener vínculos sociales— es uno de los principales motores del comportamiento homoerótico. Y lo mismo se ha observado en estudios históricos y en diferentes culturas: el comportamiento homoerótico parece desempeñar un papel en la promoción de vínculos sociales, lo que podría significar una ventaja evolutiva.

Sin embargo, esta posibilidad no se había sometido a ninguna prueba experimental. Hasta ahora…

Progesterona, la «hormona social»

Los autores tomaron una muestra de 244 hombres y mujeres. En una parte del estudio, distribuyeron a las mujeres según una escala de motivación homoerótica; para ello, las participantes puntuaron su grado de acuerdo o desacuerdo con afirmaciones como «La idea de besar a una persona de mi mismo sexo es sexualmente excitante para mí» o «Si alguien de mi mismo sexo flirteara conmigo me sentiría asqueada». También midieron sus niveles de progesterona en la saliva. La progesterona es una hormona que se ha mostrado muy ligada a la promoción de vínculos sociales: a más progesterona, más sociabilidad (aquí, aquíaquí o aquí).

Los resultados mostraron que en las mujeres del estudio, la predisposición a mantener relaciones homoeróticas mantenía una fuerte relación directa con sus niveles de progesterona.

El estudio también analizó los efectos de ciertos contextos afiliativos en la motivación homoerótica de los hombres y descubrió que aquellos que habían sido expuestos a estímulos afiliativos y sociabilizadores durante la prueba eran más propensos a respaldar su propia participación en actos homoeróticos que aquellos que habían sido estimulados con conceptos neutrales o sexuales.

Palabras amistosas y motivación homoerótica

Para ello se midieron los niveles de progesterona en la saliva de los varones antes de la prueba. A continuación se les dividió en tres grupos y se les pidió que completaran sendos puzzles: uno, lleno de palabras sobre la amistad; otro, con palabras sexuales; y el tercero, con palabras neutras. A continuación se evaluó su predisposición homoerótica. El resultado fue llamativo. Los hombres que habían montado el puzzle con palabras sobre la amistad se mostraron un 21 por ciento más predispuestos a aceptar conductas homoeróticas que los de los otros grupos. ¿Y la progesterona? Pues también aquí se observó que este efecto era más acusado entre los hombres con mayores niveles de progesterona: aquellos hombres con mayores niveles de progesterona en el grupo bajo el condicionante proamistoso mostraron un 41 por ciento más de motivación homoerótica que los hombres con mayores niveles de esta hormona en los otros dos grupos.

A pesar de las diversas limitaciones del estudio, estos datos constituyen una primera y prometedora evidencia experimental para avalar la hipótesis de que la homosexualidad puede tener, entre otros orígenes, un rol social adaptativo y evolutivo.

FOTO: Orgullo Gay en Toulouse, de Guillaume Paumier.(CC BY 2.0)

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