Cómo los pueblos árticos pierden vitamina D al abandonar su dieta ancestral

Un estudio revela cómo el paso de la vida nómada o seminómada de varios pueblos del Ártico ruso hacia estilos de vida occidentalizados ha provocado que sus niveles de vitamina D se desplomen.

Los Nenets y los Komi son dos de esos pueblos que aún viven al norte del paralelo 66. Se trata de dos grupos étnicos que pueblan el ártico ruso. Algunos de sus miembros aún mantienen el estilo de vida tradicional: pastorean renos al modo nómada o seminómada. Los renos son la base de su estilo de vida y, en gran medida, la base de su dieta junto al pescado que pueden capturar en zonas y épocas del año en las que el hielo no lo cubre todo y algunas bayas silvestres.

Otros miembros de estas tribus han ido abandonando sus hábitos y su alimentación ancestral para vivir en asentamientos o ciudades de mayor tamaño, donde pueden trabajar para las crecientes industrias químicas o en la extracción del gas y del petróleo. Su dieta, en estos casos, termina occidentalizada.

De nómadas a sedentarios, bajón de vitamina D

Un estudio ha comparado los niveles de la maravillosa vitamina D que hay en la sangre de estas etnias, tanto en individuos que aún pastorean en la estepa, como en miembros que ahora viven en áreas urbanas. Los resultados acaban de ser publicados en al revista International Journal of Circumpolar Health.

En general, poblaciones nativas de latitudes muy septentrionales muestran con frecuencia niveles bajos de vitamina D, aunque eso no suele suponer un problema para ellos, genéticamente preparados para construir huesos fuertes y sanos con muy pocas horas de luz en largas épocas del año: según los autores, se trata de una característica étnica sin mayores implicaciones para la salud de estos pueblos. Sin embargo, lo alarmante es cómo miembros de estos grupos muestran niveles menores (y a veces mucho menores) que los de sus parientes fieles al pastoreo tradicional. Como explican los autores del estudio:

“En todos los casos, los niveles de vitamina D fueron más altos en los pastores de renos seminómadas que en los Nenets asentados en zonas rurales o urbanas y en los Komi urbanos. En otras palabras, los habitantes del norte de Rusia próximos al estilo de vida tradicional tenían, de media, un mejor estatus de vitamina D que aquellos que viven en pueblos y ciudades”.
Niveles de vitamina D en poblaciones del ártico ruso: nómadas vs. sedentarios
Niveles de vitamina D en poblaciones del ártico ruso: nómadas vs. sedentarios (Fuente: International Journal of Circumpolar Health)

La grasa del reno

Pero, con tan poco sol y tan oblicuo, ¿de dónde sacan la vitamina D y por qué la pierden al sedentarizarse? Los autores ven con claridad que la clave está en la dieta ancestral —¿paleo?— de estos pastores nómadas.

Los nenets, por ejemplo, crían, cazan o pescan entre el 68 y el 88 por ciento de lo que comen —lo que deja muy poco margen a la comida industrial— y el reno supone entre el 30 y el 70 por ciento de su dieta. Y resulta que la grasa de reno, a diferencia de la de otros animales, contiene importantes cantidades de vitamina D (estudio).

La vitamina D, muy resumida

La vitamina D, quizá una de las favoritas en la redacción, es en realidad el nombre genérico que le damos a dos tipos de esteroides (sí, esteroides): el colecalciferol y el ergocalciferol.

  • Simplificando, el colecalciferol o vitamina D3 es la que tu cuerpo sintetiza en la piel gracias a la radiación ultravioleta —por eso sería genial que tomaras el sol cada día, sin protector solar, durante quince minutos más o menos—.
  • El ergocalciferol, o vitamina D2, se obtiene a través de la dieta —principalemnte en pescados grasos como el salmón, al caballa o el atún; en menor medida en el hígado de res y el huevo; también hay un poquito en los champiñones y en algunos hongos que se exponen al sol unos minutos antes de ser recolectados; por otro lado, la leche comercial suele estar enriquecida artificialmente con vitamina D—.

Para qué sirve y qué pasa si falta

La vitamina D es una de las grandes responsables de la absorción de calcio para la formación del hueso. Su déficit o carencia puede provocar raquitismo, osteoporosis, osteomalacia, hipocalcemia y podría estar ligada a otros problemas graves como el cáncer, enfermedades autoinmunes, enfermedades mentales, del corazón, artritis, psoriasis, tuberculosis, inflamación del intestino… También se está revelando como un indicador de la longevidad al mostrar una fuerte relación con la longitud de los telómeros (telómeros más largos, vida más larga).

Foto: Viajando con renos, 1890-1900. Dominio público.

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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