Ganar una media maratón, ¿señal evolutiva deseable para las chicas? Lo explican con dos dedos de tu mano

Si eres hombre, la longitud de dos dedos de tu mano puede tener relación con tu potencial como corredor de largas distancias. ¿Sorprendido? Pues hay más: tu éxito en los 21 kilómetros podría hacerte especialmente sexy para las chicas. ¿Sabes por qué?

Una investigación de la Universidad de Cambridge revela que los hombres con mayor potencial reproductivo son mejores corredores en largas distancias. Según los investigadores, esto podría haber servido a las mujeres como una señal para identificar a hombres con genes deseables en las sociedades cazadoras-recolectoras de nuestros antepasados. Buenas marcas en largas distancias podrían correlacionarse con un mayor éxito como cazadores de persistencia, lo que, además, suele ir acompañado de otras ventajas evolutivas como la inteligencia o la generosidad. Una parte interesante de esta historia es cómo los científicos han recabado sus datos…

El efecto ‘buenorro’ del dedo anular

Se conoce desde hace tiempo la interesantísima relación entre la longitud del dedo anular masculino, su proporción respecto al dedo índice y el atractivo físico de un hombre  (estudio). Básicamente, cuanto más largo es tu dedo anular respecto a tu dedo índice, más buenorro te verán las mujeres —los científicos no usan el término «buenorro», pero nos sirve para resumir—. El truquillo funciona más o menos así: mientras estás en el útero, permaneces expuesto a mayores o menores niveles de andrógenos, como la testosterona; ese chute prenatal de testosterona afecta al crecimiento del dedo anular de manera más acusada que al de los otros dedos, pero además, esa testosterona incide en el desarrollo de otras cualidades que te harán más o menos atractivo como adulto en edad reproductiva.

“Básicamente, cuanto más largo es tu dedo anular, más buenorro te verán las mujeres”

La misteriosa ratio 2D:4D

Los científicos llaman 2D (segundo dígito) al dedo índice y denominan 4D (cuarto dígito) al dedo anular, así que este parámetro se conoce como “ratio 2D:4D”. Para calcular esa relación se divide la longitud del dedo índice por la longitud del anular. Si los dedos miden lo mismo, la relación es igual a 1 (y no te comes un colín); cuanto mayor sea el anular, menor será el resultado de la división (y te comerás más colines). Tranquilo, si recibiste menos testosterona en el útero, no estás condenado, solo en ligera desventaja para ciertas cosas: nada que no se arregle con entrenamiento, dieta paleo y un buen poema de Pedro Salinas (si tu dedo anular mide realmente poco quizá debas recurrir a Neruda). Además, tendrás algunas (pocas) ventajas, como menor riesgo de caer en ciertas adicciones (estudio) o menor riesgo de desarrollar cáncer de próstata (artículo).

¿Y qué tienen que ver mis dedos con mis tiempos en media maratón?

Entre el yoga, la calistenia, el paleotraining y el crossfit, cada vez somos más los que intentamos caminar con las manos, pero no, los tiros no van por ahí. Los dedos de la mano tienen una sorprendente relación con la capacidad atlética de hombres que corren con los pies. El equipo que ha desarrollado la investigación se plantó con una fotocopiadora en la meta de la media maratón Robin Hood de Nottigham. Allí se pusieron a fotocopiar las manos de los participantes en la carrera. Parece algo rudimentario, pero es un método habitual y fiable para extraer la proporción 2D:4D de un sujeto. Mientras tanto, también tomaron los tiempos de cada corredor fotocopiado.

Tiempos y dedos

Al comparar los tiempos y los dedos de la mano, descubrieron que el 10 por ciento de los hombres con la ratio digital más masculina fueron, de media, 24 minutos y 33 segundos más rápidos que el 10 por ciento con ratio menos masculina.

Los investigadores creen que esta relación tan acusada entre la capacidad atlética de los hombres y su beneficiosa, en términos evolutivos, exposición a la testosterona intrauterina podría haber servido a las mujeres para detectar varones con potenciales ventajas reproductivas: es decir, observar el desempeño atlético de un grupo de hombres les podría haber orientado a la hora de seleccionar a aquellos con más opciones de transmitir genes deseables a la descendencia.

¿Más caza para mis hijos? No, ¡más caza para todos!

Desde el punto de vista de la Evolución, un buen corredor haría un buen cazador de persistencia: este método, usado por algunas sociedades originarias para capturar a sus presas, consiste en perseguir al animal durante kilómetros hasta que queda extenuado y es más fácil de abatir (estudio). Así que parece tentador pensar que las mujeres paleolíticas podían percibir a los buenos corredores como buenos proveedores de carne para sus hijos, ¿no? Pues los investigadores desechan esa idea. La razón es que la mayor parte de sociedades de cazadores recolectores tienen sistemas sociales igualitarios y suele haber consenso sobre la idea de que en el paleolítico la organización era similar. En estos casos, la caza no es para la familia nuclear del cazador, sino que se comparte entre toda la tribu (estudio, completo en PDF).

¿Dónde está la ventaja?

Si ser un buen corredor no me convierte en un mero proveedor de carne para mi prole y el resto de hijos van a comer lo mismo que los míos, ¿por qué esa chica tan guapa de la cueva se fijaría en mí al verme correr? O si soy una mujer del paleolítico, ¿por qué elegir al chico más rápido si los hijos de los demás comerán la misma carne? Pues parece ser que ser buen corredor (y por deducción, buen cazador) es una señal de que un hombre alberga algunas otras ventajas evolutivas verdaderamente diferenciadoras: buena salud, inteligencia, generosidad o buenas relaciones sociales, por ejemplo.

Entonces, ¿la maratón es paleo?

Pensarás que nos hemos vuelto locos. Una revista paleo, ¿hablando bien de las largas distancias desde una óptica evolutiva? Llegó la hora de matizar. Los autores dedican buena parte del estudio a enumerar un puñado de razones por las que podemos entender que nuestro cuerpo está pensado para correr largas distancias y muchos de sus argumentos son válidos: veamos…

Para empezar, podemos hacerlo. Nuestro cuerpo es capaz de sudar y mantenerse fresco mientras otros animales caen exhaustos si el esfuerzo se prolonga demasiado. Nuestras articulaciones y músculos, y todo nuestro organismo, es capaz de prolongar durante horas un cierto esfuerzo. Comparados con otros animales, somos malos velocistas: con bastante guasa, el director del estudio nos humilla ante los conejos: “son sprinters mucho más rápidos, a pesar de ser gordos y orondos”, dice Danny Longman (sí, el tipo que mide dedos se apellida «hombre largo» en inglés). Y en cambio somos bastante eficientes (próximos a los niveles de lobos o coyotes) en la caza de persistencia, con una alta capacidad para obtener de una gran presa más energía de la que consumimos en la persecución.

Una maratón no es lo mismo que cazar

Si te gustan las largas distancias, adelante. Tienes buenas razones para pensar que estás preparado, pero vas a necesitar algo más que un largo dedo anular… Debes tener en cuenta un importante factor sobre el que los autores pasan de puntillas: mientras los maratonianos profesionales ya tienen la mente puesta en la epopeya de romper la barrera de las dos horas para los míticos 42,195 kilómetros y el promedio para varones de 30 a 34 años ronda las 4 horas (fuente), una caza de persistencia de alrededor de 30 kilómetros suele durar bastante más de 5 horas; eso te deja una suave velocidad de 6 km/h al trote o a paso ligero, con paradas intermitentes y tramos andando (fuente), lo que sí se parecería bastante a un entrenamiento ‘paleo’.

Y otra cosa más: aunque de manera menos acentuada que en corredores de larga distancia, también se ha observado que la ratio 2D:4D muestra esos mismos rasgos genéticos deseables entre los corredores más rápidos en las distancias cortas (estudio).

FOTO: Running Shoes, Josiah Mackenzie. Algunos derechos reservados. Licencia CC 2.0.

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