Los ‘must’ de la despensa paleo (II): Engrasa tu maquinaria con aguacate

Continúa nuestra serie de artículos sobre los alimentos imprescindibles de la despensa paleo. Después de hablar de la preciosa y versátil coliflor, hoy reafirmamos nuestra devoción por la Persea americana, el nunca bien ponderado aguacate. ¿Sabías que tu cuerpo reacciona mejor ante la ingesta de una hamburguesa si lleva aguacate?

¡Llega la temporada de aguacates! Bueno, se acerca la temporada de un montón de frutas y verduras que amamos, pero el aguacate es, sin duda, uno de los ‘best-loved’ entre los alimentos más paleo (a la altura del coco, la kale, y, con matices, el bacon). Es cierto que la agricultura moderna y la globalización nos permiten tener todo tipo de frutas en casi cualquier época del año, pero es más paleo comer alimentos de temporada. Y la temporada del aguacate, al menos en Europa, empieza en mayo y termina entre octubre y noviembre (fuente). Es decir, con un poco de suerte, tenemos por delante siete meses de aguacates en la frutería.

¡Pero mi médico dice que el aguacate tiene mucha grasa!

Si tu médico te recomienda que no comas aguacate “porque tiene mucha grasa”, cambia de médico. El aguacate ha mostrado una variada cantidad de beneficios para la salud, pero es su grasa, precisamente, uno de sus mayores valores. Existe ya un buen número de investigaciones sobre el aguacate y sus efectos sobre la salud, pero te recomendamos un par de ellos:

El primero mostró cómo el consumo de aguacate se asocia con niveles más altos de colesterol HDL (el que algunos llaman de forma demasiado simplista ‘colesterol bueno’) y menor peso corporal, menor índice de masa corporal, menor circunferencia de la cintura y, en definitiva, menor riesgo de síndrome metabólico.

Calorías y calorías

¿Cómo es posible que un alimento bastante calórico se asocie con cinturas más delgadas y mejor salud? Un aguacate sin semilla ni piel puede pesar unos 136 gramos y puede contener unas 227 calorías. Eso, ¿es mucho o poco?  Bueno, puede que ese sea uno de los grandes debates de la nutrición; “no todas las calorías son iguales”, oirás cada vez más.

En los alimentos hay un montón de factores que determinan su capacidad real de ‘engordar’, pero son mucho más difíciles de cuantificar que las calorías, así que hablar de las calorías es un método rápido y simple de hacerte una idea (errónea) de lo que engorda tal o cual plato.

Si te intriga eso de all calories are not created equal, esta estupenda serie de artículos de Luis Jiménez ofrece una explicación didáctica y redonda.

Aguacate e insulina

El aguacate no es solo una cifra de calorías, sino que atesora propiedades que lo hacen menos ‘engordante’ de lo que crees. Una de las razones podría ser que las grasas monoinsaturadas (como la del aguacate) pueden mejorar la sensibilidad ante la insulina (estudio) y tu mayor o menor sensibilidad a la insulina es crucial para prevenir o disparar el síndrome metabólico (obesidad, riesgo cardiovascular…), por ejemplo.

Por eso, si eres un poco paleo (o simplemente te mueves por las redes sociales entre gente que habla todo el rato de comida y salud) habrás visto esa viñeta en la que medio aguacate, disculpándose, le dice a su otra mitad, que huye dolida, eso de “I said you’re the good kind of fat“.

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Una foto publicada por Will McPhail (@willmcphail4) el

La viñeta, por cierto, como tantas cosas en las redes, tiene autor original. Se llama Will McPhail y es un tipo muy divertido, con una mezcla de humor socarrón, inteligente y triste. Así que, por favor, rechaza imitaciones (especialmente si son así de cutres) y reconoce su autoría. Aquí tienes su blog, aquí su Twitter y aquí su Instagram.

Bueno para tus ojos

Otro artículo interesante (aunque patrocinado por los productores de aguacates) sobre las virtudes del aguacate es este. Se trata de un detallado repaso a la composición del aguacate y a las propiedades de sus principales componentes, desde la grasa que acabamos de mencionar, hasta su contenido de luteína y zeaxantina, fundamentales para la vista y presentes en muchas frutas y verduras, pero que en el aguacate podrían tener mayor biodisponibilidad.

Ensalada, ¿con o sin aguacate?

Si comes frutas y verduras esperarás, con razón, beneficiarte de las propiedades antioxidantes de sus carotenoides, los pigmentos naturales que les dan sus variopintos colores. Pero si te preparas una buena ensalada y no le añades grasa, puede que tu organismo tenga más dificultades para absorber esos ansiados carotenoides: así, resulta que la absorción de carotenoides de una ensalada o una salsa mejora en humanos si la ensalada o la salsa llevan, cómo no, aguacate o aceite de aguacate (estudio).

Fruta sin azúcar y hamburguesas antiinflamotorias

De propina, el aguacate cuenta con alguna otra propiedad extra que nos encanta. Por ejemplo, es una de las frutas más bajas en azúcar (fuente): ¡la pulpa de todo un aguacate tiene menos de medio gramo de azúcar! ¿Necesitas más razones? Pues para colmo, según un delicioso experimento, la respuesta inflamatoria del organismo después de comer una hamburguesa es mejor si se le añade un poco de aguacate (en serio).

A estas alturas ya tienes un aguacate en una mano y una cucharilla en la otra, ¿verdad? Pues todos estos datos palidecen ante la verdadera gran virtud del aguacate: su textura suave y untuosa, ¡sirve para hacer helados! 

 FOTO: Avocado, Chad Miller. Algunos derechos reservados.

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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