El origen ‘paleo’ de la democracia: evolución y revolución

Varias figuras humanas sostienen unos arcos sobre sus cabezas. Frente a ellos, otra figura humana yace en el suelo con varias flechas clavadas en el cuerpo. Es lo que muestran varias de las pinturas rupestres de Cova Remigia, en Castellón, y es, muy probablemente, una de las primeras representaciones gráficas del control de un grupo social sobre un individuo. Esta es una de las pruebas que han llevado a un grupo de investigadores a buscar en el paleolítico el origen de nuestros sistemas políticos. ¿O pensabas que todo esto había empezado  con Aristóteles?

El desarrollo de herramientas letales (armas), ideadas para cazar, pero con capacidad para fortalecer a los débiles, parece estar detrás de uno de los comportamientos más arraigados en la humanidad: la predominancia del interés común sobre modelos jerárquicos individualistas. ¿Hay una explicación evolutiva nada menos que para el igualitarismo, la toma consensuada de decisiones y el control social de los líderes? ¿Es posible que la democracia sea tan ‘paleo’ como el aguacate?

Una de las ejecuciones representadas en la Cova Remigia.
Una de las ejecuciones representadas en la Cova Remigia.

Herbert Gintis es uno de los grandes investigadores de la teoría de juegos y una referencia mundial en la aplicación de ese modelo al estudio del comportamiento social. Gintis, junto a Carel van Schaik, profesor de Antropología biológica en la Universidad de Zurich, y Christopher Bohem, homólogo de la Universidad del Sur de California, acaban de publicar un llamativo artículo en la revista Current Anthropology, de la Universidad de Chicago. Su título no puede ser más sugerente: Zoon politikon. El origen evolutivo de los sistemas políticos humanos.

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El artículo repasa las principales evidencias disponibles hasta la fecha, desde la primatología a la antropología, para dilucidar si hay un cierto modelo político imbricado con nuestra evolución como especie. Una combinación de factores genéticos y culturales han ido perfilando a nuestra especie como la conocemos hoy, a pesar de lo que algunos mitos y sesgos mediáticos nos hacen creer: hemos evolucionado cooperando.

Según los autores, empezar a caminar sobre dos piernas, la crianza cooperativa de los bebés, junto a factores ambientales y culturales que favorecieron la adopción de una dieta basada en la carne de grandes animales (fuego, cocción y armas)

“crearon un nicho para homininos en los cuales había una ventaja significativa para individuos con la capacidad de comunicar y persuadir. (…) La fuerte interdependencia social junto a la disponibilidad de armas letales en las sociedades homininas tempranas minó la jerarquía social dominante, basada en la pura capacidad física”.

Aquella estructura fue sustituida por “un sistema político igualitario en el que el grupo controlaba a sus líderes”.

Egoístas o no

¿Crees que el ser humano es egoísta por naturaleza? Este pensamiento es bastante frecuente, sin embargo, los autores no lo tienen nada claro. Más bien han ido acumulando pruebas de lo contrario. Hasta el Holoceno, con la agricultura favoreciendo la aparición de la propiedad privada y ciertas formas de poder basadas en el control autoritario por la acumulación de riqueza, el modelo social dominate era el del Homo moralis: esta tendencia a premiar y preferir conductas consideradas justas o buenas para todos puede verse todavía hoy en nuestra especie. Experimentos como el juego del ultimátum, en el que sistemáticamente se registran más conductas tendentes a la reciprocidad que al egoísmo, parecen reforzar esa hipótesis. Este experimento ha arrojado resultados similares cuando se ha probado en sociedades cazadoras-recolectoras, poco contaminadas por posibles condicionantes culturales de las sociedades postagrícolas.

El bipedalismo fue un salto cualitativo para distinguir a los primeros homininos del resto de homínidos: liberó y reforzó el tren superior (pecho, brazos, hombros, manos), lo que favoreció la fabricación de herramientas para la caza. Estas armas pusieron en manos de individuos no necesariamente fuertes una gran capacidad de autodefensa: nada impedía el asesinato de individuos autoritarios a manos de sus víctimas si el liderazgo era considerado injusto. El éxito del bipedalismo se afianzó, además, con la posibilidad de domesticar el fuego, lo que pudo liberar a nuestros ancestros de sus viejas noches arborícolas: ya no hacía falta dormir en los árboles para escapar de los depredadores. El fuego, por otro lado, permitió localizar puntos estables para el grupo social, un lugar al que había que volver con la caza: nuevamente, solo la cooperación pudo permitir la captura y el transporte de animales mayores.

Pero el bipedalismo también modificó la madurez cerebral de los bebés paleolíticos, que debían nacer con menos herramientas neuronales si querían poder surcar el canal del parto de mujeres con caderas más estrechas. Así empezó a favorecerse un modelo de crianza en el que el grupo y la cooperación entre hembras ayudaban a la supervivencia de una descendencia especialmente vulnerable si se compara con las camadas de otras especies.

En este contexto, las formas aceptadas de autoridad ya no podían sostenerse en la mera capacidad física, sino que debieron virar hacia formas de liderazgo basadas en el consenso alrededor de individuos con mayor capacidad de convicción y negociación. Tal y como explica Bohem, “la solución igualitaria humana surgió en un contexto de bandas que insistían en que sus líderes se comportaran con modestia, generosidad y justicia”. Un buen líder podría intentar beneficiarse de su posición, pero no hasta el punto de provocar que sus seguidores quisieran sustituirlo por otro menos molesto.

FOTO: We are the 99%, de Ilias Bartolini. Algunos derechos reservados (CC BY-SA 2.0).

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

2 pensamientos en “El origen ‘paleo’ de la democracia: evolución y revolución”

  1. “la solución igualitaria humana surgió en un contexto de bandas que insistían en que sus líderes se comportaran con modestia, generosidad y justicia”.

    ¿Cuando nos perdimos por el camino? ¿Existiría corrupción en el paleolítico?

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