10 árboles más en tu calle, ¿pueden darte 7 años más de vida?

¿Pueden diez árboles más en tu calle darte 7 años más de vida? ¿Puede un bosque prevenir la depresión? Un par de artículos acaban de engrosar la evidencia sobre los efectos positivos del contacto entre nuestro organismo y un entorno natural. 

El primer estudio, publicado por un equipo de la Universidad de Stanford en la revista PNAS, registró, durante un paseo en un área natural, un descenso en la actividad de un área cerebral vinculada a un factor clave de la depresión.

Maldita rumiación, maldita rumiación, maldita rumiación…

¿Conoces esa sensación de quedarte enganchado en un pensamiento negativo recurrente? Los anglosajones lo llaman rumination y, sí, es algo así como rumiar en sentido figurado, estar dándole vueltas y más vueltas a una preocupación o malestar. Ese atasco parece localizarse en la corteza prefrontal subgenual, un área del cerebro que se ha ligado a diversos desórdenes anímicos (artículo) y se ha observado que esta «rumiación» parece predecir el riesgo de depresión (estudio).

¿Quieres reducir tu rumiación? Bien, pues antes de ir a la farmacia, prueba a dar un paseo por el bosque. No es infalible, pero un grupo de investigadores de Stanford ha detectado que este tipo de actividad, en contacto con la naturaleza, reduce la rumiación (no, no hemos encontrado una palabra mejor) y alivia la actividad de ese delicado córtex prefrontal subgenual.

Pasear entre robles o pasear entre coches

El experimento fue bastante sencillo: un grupo de participantes dieron un paseo de 5,3 kilómetros por un bosque con vistas a la bahía de San Francisco, rodeados de robles, pájaros, ardillas y algún ciervo. Otros tuvieron que dar un paseo de la misma distancia por una calle muy transitada de Palo Alto, con varios carriles de circulación en cada sentido.


El resultado, como ya puedes imaginar, mostró que los que habían caminado por el bosque vieron reducida su actividad «rumiante» (si lo podemos llamar así) y la diferencia en la actividad del córtex prefrontal subgenual fue notable respecto a los peatones que caminaron cerca de los coches.

Ojo, también nos ha parecido interesante esta crítica al estudio de la rumiación en el bosque: Un paseo por el parque incrementa las prácticas de mala ciencia y reduce el pensamiento crítico del revisor.

Al mismo tiempo, investigadores de la Universidad de Chicago acaban de publicar en la revista Nature otro curiosísimo análisis sobre los efectos de los árboles en la salud de los vecinos de una gran ciudad, Toronto en este caso. El resultado, después de corregir los posibles desvíos causados por variables socioeconómicas y demográficas, mostró que, a mayor densidad de árboles en un barrio, mayor percepción de salud y menos problemas cardiometabólicos entre sus vecinos.

¿Una manzana + 10 árboles = 7 años más de vida?

Los autores se atreven a dar un salto interesante en sus cálculos. Según ellos, diez árboles más en una manzana tienen, de media, los mismos efectos sobre la percepción de nuestra salud que un incremento anual de 10.000 dólares en los ingresos personales o una mejora comparable a siete años de rejuvenecimiento.

Hoy, como recuerdan desde la Universidad de Stanford, más de la mitad de la población mundial vive en asentamientos urbanos y se espera que la cifra llegue al 70  por ciento en pocas décadas. Sabemos que los urbanitas tienen un 20 por ciento más de riesgo de sufrir trastornos de ansiedad y un riesgo un 40 por ciento mayor de padecer desórdenes anímicos que los habitantes de zonas rurales. De hecho, las personas nacidas y criadas en las ciudades tienen el doble de probabilidades de desarrollar esquizofrenia. ¿Podría paliarse este problema empezando por plantar más árboles en la ciudad? ¿Tal vez recuperando y dignificando la vida en áreas rurales?

Bosque vs. cortisol

La naturaleza, ese extraño lugar de donde venimos, puede hacer cosas increíbles por tu salud. Si estuviste en el Summit Paleo de Barcelona o una semana después en el campamento #ReconectaConTuSalud, seguramente escuchaste a Marcos ‘FitnessRevolucionario’ Vázquez hablando de algunos sencillos comportamientos que pueden ayudarte a mejorar tu bienestar por la simple vía de regresar a la naturaleza.

Propuestas como el Shinrin-yoku —pasear por el bosque o darse un “baño de bosque”— de Japón y Corea del Sur aseguran que este tipo de actividades reduce los niveles de cortisol, la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea y aumenta la actividad del nervio parasimpático (estudio).

Otras ideas, como el earthing o grounding —tumbarse en el suelo, sobre la superficie de la Tierra, o caminar descalzo—, parecen haber mostrado que “reducen el dolor y alteran el número de neutrófilos y linfocitos circulantes y afectan a varios factores químicos relacionados con al inflamación” (artículo).

¿Es hora de recontactar con la naturaleza? ¿Crees que una vida interesada en el bienestar y la salud debería incluir mayor actividad en espacios naturales? ¿Es posible llevar un estilo de vida ‘paleo’ en una gran ciudad? Cuéntanos qué opinas.

FOTO: La imagen viene del siguiente tuit de @paleoraul y puedes usarla con estas simples condiciones:

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Paseo por un bosque de Lugo by Raúl F. Millares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://twitter.com/PaleoRaul/status/503131214862368769.

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