Cocina o muerte

Macronutrientes, ayunos intermitentes, programas de fuerza, ejercicio cardiovascular, probióticos, proteína, CrossFit, déficit calórico, calistenia, postentrenamiento, microbiota, recarga de hidratos… Podría llenar muchas hojas con términos que usamos cada día cuando hablamos de salud y cómo lograrla, pero quiero revindicar un término que me parece fundamental para lograr nuestros objetivos: Cocinar.

“confiar nuestra alimentación a una industria feroz a la que solo le interesa nuestro dinero nos está jodiendo”

Evolutivamente hablando, cocinar aumentó el valor de nuestra comida, cambió nuestros cuerpos, nuestros cerebros y nuestras vidas sociales. Y dejar de cocinar, esto es, confiar nuestra alimentación a una industria feroz a la que nuestra salud se la suda y a la que solo le interesa nuestro dinero, nos está jodiendo y es uno de los factores causantes de muchas de las enfermedades actuales.

Por eso, defiendo y creo fundamental que demos un paso atrás y recuperemos hábitos culinarios, debemos ponernos el delantal, necesitamos convertirnos en los chefs de nuestras vidas.

Me da exactamente igual el enfoque que sigas, me da igual la maldita etiqueta que te pongas o te pongan, pero me parece básico huir de alimentos ultraprocesados y basar tu dieta en alimentos frescos, de la máxima calidad que esté a tu alcance y que seas tú con tus propias manos el que los transforme a tu antojo.

Realmente se me ocurren pocos actos de amor y responsabilidad hacia uno mismo tan grandes como cocinar.

“se me ocurren pocos actos de amor hacia uno mismo tan grandes como cocinar”

¿Te preguntas qué ventajas tiene cocinar? ¿De qué manera te va a ayudar? ¿Qué te puede aportar? ¿Por qué perder tu tiempo entre sartenes? Escucha:

  • Evitarás abusar de alimentos procesados. Vale que un día te comas una pizza o desayunes un tazón de cereales azucarados, pero deberías tener los recursos necesarios que eviten que los siete días de la semana te veas empujado a abrir cajas de cartón para comer.
  • Tener soltura en la cocina y defenderte con la tabla y el cuchillo te va a permitir improvisar algo de comer esos días en los que no tienes tiempo o andas con la nevera pelada.
  • Inevitablemente, si te preocupas en cocinar, también lo harás de ir a la compra y seleccionar personalmente los alimentos. Poco a poco y sin darte cuenta visitarás más el mercado y menos los supermercados. Descubrirás la figura del carnicero, el frutero y el pescadero, esos profesionales que despachan detrás del mostrador, esos que aconsejan sobre productos de temporada y que saben qué es mas idóneo para según que cosas. Anímate y pide la vez, ya verás lo que mola.

“No te dará miedo enfrentarte a un brécol, unas carrilleras de cerdo o un cabracho”

  • Conseguirás variar tu dieta. No te vas a limitar a comer judías verdes y filete de pollo a la plancha, lo único que te sale medianamente comestible. Te animarás a echar a la cesta de la compra cosas diferentes, no te dará miedo enfrentarte a un brécol, unas carrilleras de cerdo o un cabracho. Y ya sabes los beneficios que tiene abrir el abanico de los productos frescos que consumes.
  • Evitarás la monotonía. Mucha gente, cuando se propone cambiar de hábitos, desiste por aburrimiento. Simplemente ser capaz de preparar tantos aliños para ensalada como tu destreza y tu imaginación te permita te hará el día a día mucho mas divertido, generando una mayor adherencia a la dieta.
  • Incorporarás métodos de cocinado nuevos. Respetarás las propiedades nutricionales de cada alimento y entenderás que no es lo mismo una cocción corta al vapor para unas espinacas que una estofado a fuego lento para un ossobuco. Cada alimento tiene un método de cocinado y un tiempo de cocción óptimos. Ser respetuoso con el producto hace que nos beneficiemos más aun de las propiedades que posee.

“en una tarde podrás adelantar la comida de casi toda la semana”

  • Con la práctica serás más rápido y más eficiente. En una tarde podrás adelantar la comida de casi toda la semana, ayudándote a programar tus menús y evitar la dañina improvisación.
  • Por ejemplo, dedicar una tarde al mes a cocinar para congelar es muy interesante. No siempre tenemos las ganas ni el tiempo de cocinar en el día. Imagínate la ventaja que supone tener en el congelador comida racionada y lista para calentar y comer. Me parece fundamental tener siempre algo a mano que evite caer en lo fácil, ya sabes, abrir cajas de cartón.
  • Comer fuera de casa por motivos laborales puede ser una verdadera putada. Verte empujado a tirar del menú del día del restaurante de la esquina o de aburridos tuppers puede echar por tierra todos tus esfuerzos. Planificar y elaborar comida para llevar al trabajo, que sea divertida y densa nutricionalmente, no tiene por qué ser difícil. Hay vida mas allá de la aburrida y repetida ensalada de pasta para la oficina.

En fin, que son muchas las ventajas y los beneficios de cocinar.

“¿Por qué cojones no te vas a tirar ahora mismo, cuchillo en mano, a preparar esa receta que viste el otro día en Facebook?”

No me valen excusas, no quiero oír eso de “a mí se me da mal” o “no tengo tiempo”. Si has tenido la voluntad y la fortaleza necesaria para sacar adelante ese muscle-up que se te resistía; si has tenido la santa paciencia para buscar los artículos que te interesaban en PubMed; si a pesar de que los trabajos manuales nunca se te han dado bien y sin embargo te has lanzado a fabricarte tus propias huaraches… ¿Por qué cojones no te vas a tirar ahora mismo, cuchillo en mano, a preparar esa receta que viste el otro día en Facebook?

“No necesitas cocinar elegante ni obras maestras. Solo buena comida con ingredientes frescos”.

-Julia Child-

Julia Child – Wikipedia, la enciclopedia libre

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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