Crema de coliflor, pera y anís (y algunos datos sobre la vagina)

No voy a daros la brasa con las bondades de la coliflor —para eso ya me explayé en esta otra receta de crema de coliflor y su relación con los pezones masculinos—.

Esta vez solo voy a deciros que os hagáis el favor de ir corriendo —a intervalos de alta intensidad— hasta la frutería y compréis una hermosa coliflor, alguna pera y unos granos de anís. Creedme: si no lo hacéis ya, vais a amarme (más).

Anís, mejor que un esteroide

Pero antes, hablemos del anís, una de esas especias algo infrautilizadas, pero que es un clásico de la cuenca mediterránea. El anís —o sus extractos destacados, como el anetol, el responsable de ese sabor delicioso del anís, el regaliz o el hinojo—. Ha mostrado poseer efectos antimicrobianos, antimicóticos, antivirales, antioxidantes, insecticidas, anlgésicos, antidepresivos, tranquilizantes y ansiolíticos (fuente).

También parece ser un buen protector gástrico, relajante muscular y generar efectos hipoglucémicos e hipolipidémicos, además de reducir la peroxidación lipídica. Además, muestra propiedades anticonvulsivas y reduce la dependencia de la morfina. El anís también podría tener efectos beneficiosos sobre la dismenorrea y los sofocos menopáusicos en las mujeres (fuente).

Incluso parece funcionar mejor que los esteroides en el tratamiento de la sinusitis (estudio).

Y también en tu vagina

Sí, entramos en terreno resbaladizo —maldita sea, va a ser imposible escribir este párrafo sin temer vuestras dobles lecturas—. Pese a mis dudas sobre la idoneidad de hablar de la vagina en una receta, lo voy  a hacer.

La vagina es un lugar maravilloso, entre otras cosas, para la administración de ciertos fármacos. En muchos sentidos ha mostrado ser una vía de administración y absorción mejor que la típica vía oral (artículo). Para aplicar medicamentos por vía vaginal se suelen usar geles en diferentes soportes y formatos, pero que suelen mostrar más eficacia y estabilidad si el área permanece libre de ciertas bacterias u hongos. Y ahí es donde entran en acción los aceites esenciales  de algunas especias, como el de albahaca, el de cilantro , el de óregano y, por supuesto, el de anís (estudio), que han mostrado ser bastante resolutivos contra algunos hongos de la vagina, como ciertas formas de Candida.

Ahora que sabes todo esto sobre el anís, disfruta de la receta.

Receta

Crema de coliflor, pera y anís
Crema de coliflor, pera y anís

Ingredientes

Crema de coliflor, pera y anís
Crema de coliflor, pera y anís

Elaboración

  • Trocea la coliflor y ponla a hervir (yo la he cocinado al vapor).
  • Trocea las patatas y ponlas a hervir también (yo las he cocido en otro recipiente).
  • Vierte un chorro generoso de aceite en la sartén y ve calentando.
  • Pica la cebolla mientras se calienta el aceite. Echa la cebolla picada en la sartén. Añade un toque de sal a la cebolla.
  • Mientras empieza a dorarse la cebolla a fuego medio, ve pelando las peras. Puedes dejar la piel, pero podrían quedar trocitos algo ingratos. Allá tú.
  • Reserva media pera bonita con su piel. El resto, lo troceas y lo añades a la cebolla.
  • Añade una cucharada de granos de anís a la sartén. Remueve y saltea para que la pera se cocine un poco.
  • A estas alturas la coliflor y la patata ya casi estarán listas. Cuando estén cocidas, viertelas (sin agua) en un recipiente grande para batir.
  • Suma al recipiente la mezcla de la sartén.
  • Dale caña a la mezcla de coliflor, patata, pera, cebolla y anís con la batidora. Destruye esos grumos, todo el mundo los odia, no merecen vivir.
  • Si te gustan las cremas espesas, casi como puré, habrás terminado. Si quieres que quede más ligera, puedes diluirla con un poco del agua de la cocción, un chorrito de aceite o algún tipo de leche vegetal que te guste. No te pases: la receta es de coliflor, no de leche de coco.
  • Sirve en un cuenco o plato hondo. También puedes servirla en un plato llano y subir el vídeo a YouTube: seguro que nos echamos unas risas.
  • ¿Recuerdas aquel trozo de pera estética que reservaste al principio? Puedes dejarlo con la piel y cortarlo en láminas muy finas. Cuando digo «muy finas» estoy diciendo «muy finas».
  • Dóralas un poco en la sartén, con cuidado de no quemarlas.
  • Usa estas láminas para decorar y añade unos últimos granitos de anís.
  • ¡Disfruta!

CC BY-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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