¿Cuánto dormir? La flexibilidad de roncar como un Hadza

¿Estás obsesionado con las gráficas de Bedtime en tu iPhone? ¿No llegas a dormir tus ocho diarias? ¿Tus siestas duran más de 20 minutos? ¿Crees que vas a morir? La respuesta es: sí, vas a morir.

Pero tranqui, todos vamos a morir y quizá, dormir algo menos durante la noche o una siesta larga durante el día sea algo para lo que tu cuerpo esté evolutivamente preparado.

El descanso ha sido durante mucho tiempo el primo olvidado de la salud. Todo el mundo se preocupaba por comer bien y entrenar mejor —aunque esto significaba algo diferente según con quién hablaras en las duchas del gimnasio—. Sin embargo nadie te recomendaba dormir bien. Hoy la cosa está cambiando y, dicho sea de paso, desde el mundillo paleo —aunque no solo, vale— le hemos metido bastante caña al debate. El estudio del sueño en sociedades de cazadores-recolectores nos ha dado algunas pistas sobre cómo podrían dormir nuestros ancestros y, tal vez, sobre cómo deberíamos dormir nosotros.

En busca del sueño perdido

Ahora acaba de publicarse un nuevo artículo en el American Journal of Physical Anthropology que arroja más datos para el debate. Se trata de un análisis sobre los patrones de sueño de un grupo de 33 voluntarios Hadza, una de las sociedades que mantendría un estilo de vida más fiel al de nuestros antepasados.

David R. Samson, del departamento de Antropología de la Universidad de Duke, lleva años investigando cómo duermen los chimpacés o los orangutanes (sí, hay universidades con presupuesto para estas cosas) y cómo el sueño podría haber influido en la evolución del ser humano —o viceversa—. En esta ocasión se proponía recabar datos sobre cuánto y cómo dormirían  estos cazadores-recolectores.

Los Hadza llevaron un actígrafo que registraba sus horas de sueño y sus siestas durante la temporada de lluvias.

Siestas de pijama y orinal

De media, los Hadza dormían cada noche unas 6 horas y cuarto. Además, solían despertarse con frecuencia durante la noche. A cambio, la mitad de los días se echaban siestorras de más de 45 minutos —lo que viene siendo una siesta de pijama y orinal—.

Ritmos circadianos como robles

¿Significa esto que los Hadza descansan poco? Sus noches más sus siestas se quedan lejos de las famosas ocho horas que recomienan en la tele, ¿no? Pues resulta que sí, que duermen menos que en sociedades industrializadas, pero sin embargo pasan más tiempo en la cama (hasta nueve horas y pico) y, quizá lo más interesante, sus ritmos circadianos parecen ser más robustos y menos fragmentados que los nuestros, con tramos notables y nítidos de actividad y descanso.  Según el artículo, “los ritmos circadianos de pequeñas sociedades recolectoras están más acompasados con su entorno que los de la sociedad Occidental”.

Además los datos mostraron que los periodos de actividad de los Hadza eran más intensos que los de sociedades occcidentalizadas.

Los autores recuerdan que el desalineamiento de estos ritmos circadianos se ha mostrado relacionado con el aumento de riesgo cardiovascular y que problemas relacionados con la inflamación y la sensibilidad a la insulina también parecen más relacionados con el desalineamiento de ritmos circadianos que con la duración total del sueño. No solo eso, sino que las alteraciones en estos organizadores del sueño parecen estar relacionados con ciertos tipos de cáncer y problemas psiquiátricos como depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y déficit de atención.

Así, parece que el truco para dormir como un Hadza es fijarse menos en el reloj, pero distinguir claramente el tiempo de actividad, —tratando de que sea claramente una fase de movimiento intenso— y el tiempo de descanso —intentando que sea de verdadero reposo, ya sabes, sin pantallas en la cara—.  ¿Te dejará tu jefe?

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