Archivo de la categoría: Recetas PALEO

Las recetas fáciles y deliciosas para cocinar y comer PALEO.

Henri Rousseau y mi madre son paleos

Me encanta Rousseau. Ya no solo sus obras, que me parecen geniales, también su determinación y su pose vital. Su condición autodidacta, su obsesión por la naturaleza salvaje. Su entereza a la hora de tomar las riendas de su vida y decidir dedicarse a la pintura cuando disfrutaba de una aparente tranquilidad. Tal vez, y solo tal vez, Rousseau era paleo y no lo sabia. Me gusta.

Monos en la arboleda anaranjada, de Henri Rousseau.
Monos en la arboleda anaranjada, de Henri Rousseau.

Su afición a la pintura comienza pasados los cuarenta años. Sin formación académica, nunca estudió bellas artes ni pasó por ninguna academia, su pintura tenía un estilo naif, carente de perspectiva pero muy personal y característico. Me molan sus obras selváticas, llenas de color, con la naturaleza como protagonista. Lo más curioso es que nunca visitó los lugares que pintaba, sus cuadros brotaban de su imaginación. Usaba como referencias ilustraciones de libros, se inspiraba en el jardín botánico o en la casa de fieras de París y tomaba como referencias relatos y vivencias de otras personas que sí habían estado en contacto con esos paisajes.

Esto me recuerda mucho al wok de verduras que prepara mi madre. Ella nunca ha estado china, ni es habitual de este tipo de restaurantes, pero bastó que su hijo pequeño, ese que no come de nada, llegara a casa diciendo que había comido unas verduras deliciosas en el chino del barrio para que ella se pusiera en modo “Rousseau” y creara a su puñetero rollo una maravilla que en mi casa se conoce como wok cañí.

Así es mi madre y así era Henri Rousseau, mágicos y paleos.


Wok de verduras cañí

Wok cañí de verduras.
Wok cañí de verduras.

Para 4 personas

  • 1 brécol
  • 2 zanahorias
  • 200 gramos de judías verdes
  • 3 cebolletas gordas
  • 1 manojo de espárragos verdes
  • 1 pimiento verde
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1 cucharadita de curry
  • 1 cucharada de miel
  • 2 cucharada de vinagre de jerez
  • 6 cucharadas de tamari

Elaboración:

  1. Saca los ramilletes del brécol.
  2. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas finas.
  3. Quita las hebras de las judías y córtalas en tres trozos.
  4. Elimina el tallo de las cebolletas y córtalas en cuartos.
  5. Elimina la parte más fibrosa de los espárragos y córtalos en tres.
  6. Corta el pimiento en tiras.
  7. Poner abundante agua a hervir y escaldar las verduras durante 1 minuto. Escurre y reserva.
  8. En un wok, también te sirve una sartén grande, poner el aceite de oliva con el ajo picado muy fino. Cuando comience a coger color apartar del fuego y dejar atemperar.
  9. Añadir la miel, el vinagre, el jengibre, el curry y la salsa de soja.
  10. Volver a poner al fuego y dejar que reduzca a la mitad. Incorporar las verduras escaldadas y cocinar durante un par de minutos a fuego vivo.
Wok cañí de verduras.

Tarta paleo y vegana de sandía y chocolate

Todavía no sé cómo llamar a este trampantojo. Estoy sopesando “fake velvet” —por su evidente parecido con un red velvet— o “tall fake” —por emular a esas acrobáticas tartas de varios pisos que causan diabetes solo con mirarlas—.  El caso es que es una simple receta divertida para una sobremesa de verano. A grandes rasgos, viene a ser la versión desproporcionada de unas fresas bañadas en chocolate. Seguir leyendo Tarta paleo y vegana de sandía y chocolate

Crema de coliflor, pera y anís (y algunos datos sobre la vagina)

No voy a daros la brasa con las bondades de la coliflor —para eso ya me explayé en esta otra receta de crema de coliflor y su relación con los pezones masculinos—.

Esta vez solo voy a deciros que os hagáis el favor de ir corriendo —a intervalos de alta intensidad— hasta la frutería y compréis una hermosa coliflor, alguna pera y unos granos de anís. Creedme: si no lo hacéis ya, vais a amarme (más). Seguir leyendo Crema de coliflor, pera y anís (y algunos datos sobre la vagina)

Galletas saladas cubiertas de chocolate negro y libres de plastas

A lo largo de tu nueva vida sin cereales, sin lácteos, sin legumbres, sin azúcar, sin grasas refinadas, sin alimentos procesados y sin ganas de discutir con ese tuitero que te salta a la yugular porque eso “no es paleo”, puede llegar el día en que quieras darte un capricho crocante junto a tu café.

Aquí os dejo una sencilla receta para preparar un exquisito bocado sin gluten, con almendra molida, y con un alto poder saciante: no garantizamos que sacie tu sed de venganza contra ese tuitero más listo que tú, pero si le invitas a merendar, quizá tenga la boca cerrada mientras mastica. Todo son ventajas…

Galletas paleo de chocolate
Galletas paleo de chocolate.

Ingredientes

  • 100 gramos de almendras y avellanas molidas (yo reutilizo así la pulpa deshidratada después de preparar mi propia “leche” de almendra y avellana; si no, puedes usar almendra molida comprada, sin más, pero tendrán más humedad).
  • 1 huevo
  • 1 cucharada grande de aceite de coco
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 100 gramos de chocolate negro (no seas cobarde y usa chocolate con más de un 80% de cacao)
  • 1 pizca de sal
Galletas paleo de chocolate.
Galletas paleo de chocolate.

Preparación

  1. Precalienta el horno a 200 ºC
  2. Mezcla la almendra y avellana molida con el bicarbonato y una pizca de sal.
  3. Añade el aceite de coco: si hace frío y se ha solidificado, puedes calentarlo ligeramente para que se derrita y se mezcle fácilmente, aunque con el movimiento y el calor de las manos suele ser suficiente.
  4. Se irá formando una pasta o masa de aspecto arenoso: sigue mezclando bien hasta que la humedad sea homogénea.
  5. Bate el huevo y añádelo a la mezcla de almendra.
  6. Remueve bien la mezcla hasta que la masa ya tenga un aspecto uniforme y moldeable.
  7. Ve separando porciones de la masa, del tamaño de una pelota de ping-pong, y haciendo bolas con las manos.
  8. Aplasta cada bola dando forma de galleta gruesa a cada porción.
  9. Ponlas sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear o un mantel antiadherente.
  10. Hornea durante unos 20 minutos, vigilando para que no se quemen. Para aprovechar la espera y dado que tienes las manos untuosas por el aceite de coco, busca a una persona divertida y haz el amor con ella: si sois rápidos, repetid el proceso varias veces hasta alcanzar los 20 minutos. El sexo es paleo.
  11. Saca las galletas del horno y deja que se enfríen. Primero a temperatura ambiente, luego en el frigorífico si quieres acelerar.
  12. Cuando las galletas estén frías, derretimos el chocolate troceado para hacer la cobertura: puedes hacerlo al baño maría o en el microondas, pero hazlo despacio y a temperatura suave para que no se queme: un buen truco es retirarlo del calor cuando aún quedan fragmentos sólidos en el recipiente y remover para que se derritan con el calor del chocolate que ya se ha licuado.
  13. A continuación, usa tus dotes creativas para decorar las galletas con el chocolate: puedes meter las galletas en moldes de magdalenas y cubrir completamente con el chocolate. También puedes usar un pincel para ir barnizándolas.

    Para cubrir las gfalletas con chocolate, puedes meterlas en moldes.
    Para cubrir las galletas con chocolate, puedes meterlas en moldes.
  14. Finalmente, antes de que el chocolate se solidifique, puedes añadir una pizca de sal en escamas, pistachos o algún otro toque de color y sabor que se te ocurra.
  15. Dejamos enfriar en el frigorífico y ¡listo!

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